miércoles, 10 de abril de 2013

FUEGO

Y aunque él no temía a nada,
no le gustaba el fuego.
Él vivía en un pueblo,
tras una montaña alta.

Un día la montaña ardió,
su tío era bombero
y su hermano se alistó.

Sólo quedan tres en casa,
madre, hijo y hermana,
miran por la ventana
cómo quema su montaña.

Lágrimas gordas derraman,
sollozos fuertes se escapan.
Llora su tía,
llora su hermana.

Piden lluvia a los cielos,
tregua para la calor,
y mientras el bosque quema,
si hay culpable, no hay perdón.

Llega pronto la nueva,
el fuego ya se apagó.
Este año no hay cosecha
mucha ceniza en tierra.

Llega su hermano a casa,
quemado y agotado.
Cura su madre heridas,
que sangran como la tinta.

Llega su tío a casa,
cesan ya las lágrimas.
En los ojos del bombero,
se lee ruina, fuego y miedo.

El pánico ha cesado,
el monte está quemado,
el hambre anunciado
y el aire huele ahumado.