Ya no soy la misma, ya no soy aquella que se paraba en medio de la calle porque creía haber oído tu voz, no, todo eso cambió. He aprendido a hacer mía tu canción, a oírla sin llorar y a cantarla sin recordarte. Que las cosas han cambiado, ya no son como eran. Tú no eres eterno ni yo eterna, nada es para siempre. Hasta siempre, hasta nunca.
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