Cuando dejas una droga siempre quieres volver. Sabes que está mal, te mantienes a raya, pero no puedes evitar hablar de ella. Con admiración, como si fuera Dios. Lo que te enseñó, lo que te hizo pasar. Es demasiado como para olvidar. Siempre quieres volver, sabes que está mal, te mantienes a raya.
Ella era mi droga y así era mi vida. Iba de bar en peor, hablándole al camarero de su sonrisa. No podía olvidarla y no podía volver. Una vez más el destino era cruel.
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