lunes, 25 de marzo de 2013

Vapor de invierno.

- ¿Ves ese cristal? -.
- Sí, está empañado -.
- Exacto. El vapor de agua se ha condensado. ¿Puedes ver lo que hay al otro lado? -.
- Más o menos, lo intuyo -.
- Pues así soy yo, sólo dejo ver lo que quiero que veáis -.
- Que suerte, yo soy demasiado transparente, no puedo evitarlo -.
- A veces ser opaco no es una ventaja. A veces, que la gente se de cuenta de lo que quieres, de lo que piensas, sin tener que decirlo está bien. Si eres opaco nunca se sabe que pasa por tu mente -.
- Si eres transparente tener secretos no es una opción. En seguida se sabe si estás bien o si estás mal. Lo ideal sería ser como ese cristal, transparente a veces, cuando hace calor y opaco cuando llueve -.
- Sí, y poder limpiar el cristal con la mano, para mostrar tus sentimientos, cuando se te antoje.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Esa chica que pretende ser fuerte, aprieta con fuerza su pañuelo de lágrimas, disimula con gafas una mirada cansada. Cansada de llorar por quien nunca volverá. Mira al cielo buscando su voz. Y mientras, se seca una lágrima nueva.

domingo, 17 de marzo de 2013

No te detengas.

Dos grandes gotas de sudor recorren su frente. Lo miro mientras arrastra los pies, parece cansado. Apenas se da cuenta de que le observo me mira, pero es solo un instante. Continuamos subiendo la cuesta, casi vertical, en silencio. Las piedras, desprendidas del camino y mojadas por la lluvia y el lodo, hacen resbalar nuestros pies. Me llevo las manos a la mochila que cuelga pesada a mi espalda y miro hacia el frente, pronto el sol abrasador que ahora me ciega secará el barro. Sugiere una pausa y paramos, bebemos agua y nos atamos las botas, pero solo es un descanso en el ascenso de la montaña. Suspiramos y, mientras se seca el sudor de la frente, reemprendemos la marcha.

Mentiras de día.

Las mentiras, se adentran en nuestras vidas.
Camufladas de verdades.
Palabras mentirosas que no levantan sospechas.
Frases misteriosas que creemos sin dudar.
Y eso que algunas veces no viene mal desconfiar.
Aquellos astutos que las saben colar,
solo ellos consiguen que parezcan de verdad.
Pero ten cuidado niña, no te vayan a engañar,
que ahora todo el mundo quiere aparentar.

miércoles, 6 de marzo de 2013

La niña que teme a la oscuridad.

Ahí va la niña que teme a la oscuridad. Camina cabizbaja, ocultando la marca de su padre, del anillo de oro que golpeó su piel ayer. Avergonzada de sí misma, no dice palabra, sólo mira y calla. Rara ante los demás, valiente en la realidad. Esa niña que teme que su padre la encuentre. Esa niña que teme que su padre la pegue. Igual dan sus oraciones, no hay escondite para ella, vaya donde vaya él siempre la encuentra. Se va acercando la noche, para en su piso el ascensor. Suenan las llaves en el rellano, la niña se asusta, sabe lo que viene. Su padre entra en el piso, se recoloca el anillo. La niña se encoge y aguarda. No hace falta verle, su aliento a alcohol le delata. Pasan así las noches malas. La niña que teme a la oscuridad ya ha empezado a maquillarse, es aún pronto para ella pero le sobran los cardenales. Cansada de temer, cansada de oler alcohol, la niña calla y aguarda pero planea una rebelión.

jueves, 28 de febrero de 2013

Hasta siempre, hasta nunca.

Ya no soy la misma, ya no soy aquella que se paraba en medio de la calle porque creía haber oído tu voz, no, todo eso cambió. He aprendido a hacer mía tu canción, a oírla sin llorar y a cantarla sin recordarte. Que las cosas han cambiado, ya no son como eran. Tú no eres eterno ni yo eterna, nada es para siempre. Hasta siempre, hasta nunca.

lunes, 25 de febrero de 2013

Hay tantas cosas...

Saco las llaves y cierro bien la puerta. Llamo al ascensor y salgo de casa. No se muy bien porqué estoy saliendo de casa. Y aún así lo hago. Hay tantas cosas que nunca pensé hacer y hago, hay tantas cosas... Camino por la acera, sorteando las botellas y los vasos de plástico que la noche anterior se ha dejado tirados. Camino sin rumbo y aparezco en la plaza donde los chavales juegan. Veo a mis primos pequeños allí, jugando tranquilamente. No me han visto y no lo harán. Me siento en un banco, apartado del resto, y los observo. Esos niños que ahora juegan despreocupados, ¿Quién sabe que harán de mayores? Yo mismo nunca me había imaginado en mi situación, llevaba tiempo pensando en el suicidio, pero, dios que palabra más fea, no tuve valentía, ni hoy en día la tengo. Sin embargo olvidar me pareció un buen modo, me perdí por los bares, fui a lugares a los que nunca había ido, hice de todo... Pero a la larga no era una solución, no era más que un estúpido arruinando su vida. Al principio mis amigos se preocupaban mucho por  mí, he de reconocer que me gustaba ser el centro de atención, así que empecé a salir más y probar cosas más fuertes. Luego fui un caso perdido, sólo alguien que está ahí, como una estatua, alguien a quién nadie hace caso, y no levantaba cabeza. Sólo cuando la conocí a ella cambié. Quería estar sobrio para ella, quería estar a su lado, compartirlo todo con ella y recordarlo, ya no quería olvidar más. Y lo conseguí, no fue difícil a su lado. Me levanto y reemprendo el camino de vuelta a casa. A empezado a lloviznar y me resguardo junto a los edificios. Aunque ella y yo hace tiempo que no estamos juntos, mi vida es diferente. Ya no pienso en suicidios, ya no pienso en beber, ya no pienso en drogas y ya no pienso en ella. Y aún así, hago tantas cosas que nunca pensé hacer...